Con todo esto, ¿Cómo es posible que a estas alturas David no hubiera visto nunca un pato de verdad? ¡Muy mal! Este fin de semana, aprovechamos una tarde, y allá que fuimos en busca de patos. Y los encontramos, ¡Vaya si los encontramos! Y bien gordotes además.
David vivió por una tarde la experiencia de ver como es un pato de verdad. Como "cuaquean" (¿Se dice así? jajaja), como nadan, como aletean, y como mueven la colita que le hizo muchísima gracia.
Estuvo bien observarlos durante unos minutos. Pero luego, no pudo reprimir su vena aventurera, y consideró más interesante cambiar de rumbo e investigar a fondo la zona.
¡Adios, patitos!

4 comentarios:
Jajajaja, todavía no los conocía??? Menuda cara de felicidad!!!
Que carita de felicidad!!!! Que lindo! Un besito
Por la caridad de David deduzco que los de verdad tambièn le han encantado.
Besos.
Un sueño cumplido, jajaja... !Carita de felicidad que se le quedó al nene!
Besotes.
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